Contactar

Historia

Operísima

Patrocinadores

Noticias

Enlaces

 
 


Entrevista a Tomás Sánchez: ´El cierre del Pérez Galdós provocó mucho daño a la ópera de esta ciudad´


Publicado en el periódico La Provincia, 10-04-2008


Tomás Sánchez (Las Palmas de Gran Canaria, 1930), se convirtió en uno de los primeros barítonos canarios de la época de oro de la ópera. Compañero de la Callas, recibió todo tipo de halagos, pero un día dejó todo por su familia.

 

 

Natalia Vaquero

 

—Usted ha cantado con grandes figuras del canto, ¿cómo llegó a la ópera, por azar o por vocación?

—Lo mío es vocación. Siempre me gustó cantar e iba con mis amigos a tocar serenatas. He sido un enamorado de la música mejicana y de hecho siempre quise irme a Méjico y no a la ópera. Sin embargo, la profesora Cerasina Serrano me animó a probar suerte con la ópera y así llegué a Italia.

 

— ¿Pero tenía usted antecedentes artísticos familiares?

— Mis padres ni sabían lo que era el bel canto. Yo pertenezco a una familia de 17 hermanos y he sido el mayor. Cuando logré irme a Italia a la Scala de Milán ya estaba casado y subsistía gracias a mi familia, a mi mujer y a la familia de mi mujer, Margarita Muñoz Cruceira. En Italia pasé cuatro temporadas alimentándome de los bonos de racionamiento que nos daban en una época de posguerra muy dura.

 

— Vamos, usted no puede decir que se puede vivir de la ópera.

— Yo pasé más miseria que nadie, pero jamás descuidé mi imagen. Iba siempre como un pincel aunque me estuviese muriendo de hambre.

 

— ¡Qué hubiese usted dado por no pasar tantas penurias e ir directo al estrellato con una fórmula como Operación Triunfo!

— Pues no. Hoy parece que todo el mundo quiere ser cantante y lo peor es que se creen cantantes. Esos chicos que salen de esos concursos acaban en muchas ocasiones siendo nubes de verano. Sólo se mantienen cuatro que además no son los que ganan el concurso.

 

— Pero nubes de verano hay en todas las profesiones, también en el bel canto.

— Es cierto. Ésta es una profesión muy dura. Debes tener una preparación vocal excepcional y estar seguro de tus condiciones. El aplauso es lo más grande que existe en el mundo para cualquier cantante porque te sientes transportado.

 

— No me ha llegado a contar por qué llegó su nube de verano y se retiró de los escenarios.

— Después de pasar por Italia, Suecia, Barcelona y todos los mejores escenarios del mundo tuve que decidir qué hacía con mi futuro. Yo ya tenía una familia. Tenía tres hijos y la empresa en la que trabajé 50 años me hizo elegir entre seguir de gira o centrarme en el negocio. Me entró miedo. No quise regresar a los escenarios por miedo a no poder mantener a mi familia.

 

— ¿Se arrepiente?

— En absoluto, porque he creado una familia extraordinaria y vivimos desde hace años muy felices. Tuve que elegir entre la ópera de la familia y la ópera del canto. Mi pasión son ahora mis nietos y reconozco que no todo el mundo se retira en un momento de apogeo como el que yo vivía. Eso no quiere decir que no me hubiese gustado seguir con el canto.

 

— Usted ha estado sobre el escenario con María Callas, entre otras grandes figuras, ¿qué recuerda de ella?

— Los directores le temían por la gran seguridad musical que poseía. Era una mujer muy larga, con un temperamento soberbio. Otro grande era Franco Corelli, Mario del Monaco o Giuseppe di Stefano.

 

— ¿Y qué pasa con Alfredo Kraus?

— Alfredo y Francisco Kraus eran sólo conocidos míos de Las Palmas de Gran Canaria.

 

— Huele a cierta rivalidad.

— Nunca hubo rivalidad. Alfredo era un crack y se acabó. Lo que existía era cierta tirantez por parte de otros entre Francisco y yo porque éramos dos barítonos. Mientras yo luchaba por hacerme un hueco y pedía limosna para subsistir, él era de la gran familia Kraus.

 

— ¿Cómo está la salud de la ópera en España, más concretamente en Canarias?

— La salud de la ópera es un tanto precaria porque se va a una modernización que acaba a veces en vulgarización. En Canarias, el cierre del teatro Pérez Galdós hizo mucho daño a la ópera. Se acondicionaron otros sitios, pero la cuna de la ópera en esta ciudad es el Pérez Galdós.

 

— ¿Qué pasó con su gusto por la música mejicana?

— Sigo siendo un enamorado del folclore de Méjico.

 

—¿Es usted de los que piensan que los Tres tenores devolvieron la ópera a la calle?

— Es algo que no me queda claro. Por una parte, coincido con Alfredo Kraus que los criticaba por los altos precios que ponían a sus conciertos supuestamente del pueblo. Sin embargo, creo también que gracias a ellos la ópera llegó a sectores de la ciudadanía que no tenían ni idea de lo que era el bel canto. Además, estoy seguro de que sus intervenciones contribuyeron a que muchos jóvenes amasen la ópera.

 


 
 
 
   

© Amigos canarios de la Ópera, 2010